A esto se le llama linealidad o no-linealidad de una teoría. Si se mantiene que no todo es reductible a efectos estocásticos o que no podemos definir la totalidad por la simple suma de sus partes, nos hallamos ante un planteamiento no-lineal y, por lo tanto, más complejo y más difícil de comprender. Esta falta de simplicidad en la inteligibilidad de una teoría no-lineal en un principio, se vuelve en nuestro favor por cuanto tenemos una visión más amplia, versátil y abierta ante el propio devenir. ¿Es un 'aula' la simple suma de mesas, sillas, pizarras, niños y maestro/a?
Asociado al principio de incertidumbre, también tenemos el problema que nos plantea la "medición"; o lo que es lo mismo, la existencia de una medida exacta que puede asociarse a la identidad de un objeto. Tal y como veíamos con el valor de verdad, la medida bien puede estar sujeta no sólo a su probabilidad de ocurrencia, sino también al ajuste de su escala respecto al objeto que se desea medir. El problema de ajuste, no es del instrumento de medida, sino de quién lo utiliza y cómo lo utiliza. El problema de probabilidad se entiende en la determinación o indeterminación de lo que trata de medir. Relacionado con lo anterior está la inestabilidad de las cosas o que éstas no son siempre iguales. Las cosas cambian y mutan. Si cambian y mutan, los instrumentos de medida para X, han de revisarse en la medida que X mute. La variable "influencia de la T.V. en el aprendizaje", carecía de sentido hace unos 100 años.
Al conjunto de estos considerandos de revisión científica, se les ha dado en denominar la Teoría del Caos. Para esta teoría, los comportamientos disruptivos de un niño en el aula no suponen una destrucción de aprendizaje, sino "ruido" a partir de la producción de aprendizajes dentro del marco del aula. No se interpreta su ajuste o no a cierta normativa, sino que sucede y que ese aula es un contexto inestable. La consideración de contexto inestable nada tiene que ver con una patología (una medida como otra cualquiera), sino que hay niños que "se portan mal" desde tiempos inmemoriales. Mejor asumir eso que inventar tonterías. Las explicaciones de este suceso, lo dejaremos a los lógicos a posteriori. A priori, asumamos la inestabilidad de un sistema como el aula. Recapitulando, la incertidumbre es un riesgo asumible desde la propia naturaleza del devenir y desde el conocimiento al que tenemos acceso a priori.
A los presupuestos generalistas anteriores, caben ciertas concreciones con el fin de ahondar en estas perspectivas y enfoques. Recordemos, que la atribución se fundamenta en la representación y la cognición de su antecedente como de su aplicación derivada. Para Eisner (1998), "no se puede representar todo con cualquier cosa" y que lo que se elige para pensar "afecta qué se puede pensar". Y puesto que no se puede representar de un solo modo el mundo, existen diferentes formas de representación que "desarrollan diferentes destrezas cognoscitivas".
El manejo de las diferentes formas de representación, se pueden combinar "para enriquecer el conjunto de recursos a los cuales los alumnos pueden responder" y que, "cada forma de representación puede ser usada de diferentes maneras y cada manera requiere el uso de destrezas y formas de pensamiento diferentes". Es decir, existen diferentes estilos atribucionales y distintos modos de hacer transferencias; donde muestran su eficacia en contextos, asimismo, diferentes.
viernes, 1 de junio de 2007
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