Este método de codificación no es más que un precursor de otras técnicas más avanzadas que se vienen desarrollando y que nos conducen vertiginosamente hacia una economía global automatizada descrita en el capítulo 13 del Apocalipsis.
En este supermercado se aceptan tres modalidades de pago: puedo cancelar con dinero en efectivo, con cheque, o con tarjeta de crédito.
Otra cosa que se promueve mucho hoy en día es la tarjeta de crédito automático. Cuando presento en caja esta tarjeta, la empleada la pasa por un explorador electrónico interconectado a mi banco. En cuestión de segundos el importe se deduce de mi cuenta y se acredita a la de la tienda.
La tarjeta de crédito automático ya se ha introducido en muchos países tiene buena acogida entre comerciantes, bancos y consumidores.
También existen las tarjetas inteligentes, o de cajero automático, que tienen instalado un microchip. Muchos habremos oído hablar de estos prodigiosos dispositivos electrónicos que no solo permiten acceso a cuentas bancarias, sino que además contienen nuestra identificación, historia clínica, carnet de conducir, fotografías, datos requeridos por la asistencia social y toda suerte de información. Estas tarjetas se encuentran ya en etapa experimental en varios países.
miércoles, 23 de mayo de 2007
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