. LA APOSTASÍA, UNA REALIDAD INSOSLAYABLE
El sincretismo religioso es una de las evidencias. 1. Sincretismo del Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia Católica Romana. Los llamados “evangélicos” liberales del Movimiento Ecuménico se unen cada vez más con la Iglesia de Roma. Ya se han dado muchos diálogos de alto nivel. Las reuniones de oración ya no son una novedad. El año que acaba de pasar, el obispo Brian Frarrell, Secretario del Consejo Pontificio y el doctor Samuel Kobia, Secretario General del CMI firmaron y publicaron conjuntamente, y por primera, vez un texto sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. [1] En la página web del Consejo Mundial de Iglesias se lee esta noticia: “La cuenta regresiva de una conferencia que será un hecho inédito ha comenzado: En seis meses representantes de comunidades pentecostales e iglesias evangélicas se reunirán en un plano de igualdad con hombres y mujeres de las iglesias miembros del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y de la Iglesia Católica Romana para participar en la Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización – que tendrá lugar en Atenas, Grecia, del 9 al 16 de mayo de 2005. Allí tratarán de formular de manera conjunta proyectos para el futuro de la misión cristiana”. [2] 2. El Parlamento de Religiones. Este es otro organismo que trabaja para la unidad religiosa del mundo. Es dirigido por un pastor protestante presbiteriano, Dirk Ficcsa. Del 7 al 13 de agosto del año pasado, en Barcelona, España, realizaron su IV Parlamento, cuyo lema fue “Senderos de paz: el arte de saber escuchar, el poder del compromiso”. Su objetivo es buscar un entendimiento entre las religiones. [3] El sincretismo que promueven el Consejo Mundial de Iglesias, el Parlamento de Religiones y otras organizaciones similares, es una clara demostración de rebelión contra Dios, no una sujeción al señorío y autoridad de Cristo sino más bien una abierta confrontación, sentando las bases de la súper iglesia mundial que se someterá a la autoridad del Anticristo, el archienemigo de Cristo y la Iglesia fiel. B. Pérdida de identidad doctrinal e institucional. 1. Doctrinas bíblicas fundamentales diluidas. Aquellos grandes organismos y líderes internacionales que se arrogan la autoridad de representar a la Iglesia de Cristo, al tener diálogos y efectuar pactos ecuménicos, están vendiendo su primogenitura y haciendo repudiables concesiones. Al tratar de lograr un entendimiento y acercamiento con otros grupos religiosos, se trata de eliminar las diferencias doctrinales, pero lo terrible es que a consecuencia de ello se destruiría el fundamento doctrinal de la Iglesia Cristiana Evangélica. Ejemplo de ello es el intento de unión entre evangélicos y católicos a través de “diálogos” y firma conjunta de acuerdos fatales para la Iglesia Cristiana Evangélica. El 29 de marzo de 1994, líderes del más alto nivel firmaron un documento conocido como “ECT: La Misión Cristiana del Tercer Milenio”. Es un documento que definitivamente ataca al Cristianismo histórico y la doctrina de Cristo, promoviendo un falso evangelio de obras y rituales que se identifica y es promovido por la Iglesia Católica Romana: bautismo de regeneración, es decir, justificación por medio del rito del bautismo en agua. [4] 2. Nombres ambiguos o no identificables. En muy frecuente leer rótulos de templos con nombres difusos y ambiguos: “Iglesia Cristiana”, “Comunidad Cristiana”, “Centro Cristiano”, etc.
miércoles, 9 de mayo de 2007
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