miércoles, 23 de mayo de 2007


A la luz de todo esto, no hay que ser mago para adivinar que el dinero en efectivo tiene los días contados. Es que hay razones poderosas por las que conviene que desaparezca. Los pagos en metálico hacen posibles los negocios turbios de los narcotraficantes, quienes muchas veces llenan maletas enteras en una sola transacción. No habiendo papel moneda, cesaría por completo la venta ilegal de estupefacientes. Es más, se eliminaría buena parte de las actividades delictivas, desde un simple robo hasta el terrorismo. Además sería una suerte de panacea para muchos de los gravísimos males económicos y sociales que aquejan al mundo. No es de extrañar entonces que muchos gobiernos propugnen con inusitado entusiasmo el establecimiento de una sociedad sin dinero.
Pero antes de suprimir el efectivo, los cheques y las tarjetas de crédito (gracias), es imperativo desarrollar un sistema de identificación a prueba de error que garantice que quien presente una tarjeta para realizar una transacción sea el titular de la misma.
Ya se han perfeccionado varios sistemas de filiación muy seguros, como este lector de huellas digitales. El único problema que presentan estos aparatos es su alto costo. Para organizar una sociedad en la que ya no se use dinero, tendría que haber uno de estos artefactos en cada pequeña tienda y comercio.

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